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La “rarita”.

la rarita

Nunca le fue fácil “encajar” con las demás chicas de su edad, a menudo la marginaban y más tarde que temprano ella al rechazo se acostumbró.

Su madre la amaba, y para darle lo mejor muy duro trabajaba, pero entre tanto trabajo de su tiempo y atención la privó, no se daba cuenta de todo lo que su hija sufrió.

Los días de colegio siempre fueron un martirio para ella, parecía que hasta los maestros seguían aquél cruel juego: no la defendían, no la aconsejaban, no evitaban la crueldad de las demás, no intentaban su sufrimiento apasiguar.

Los momentos del recreo eran la peor parte del día: la golpeaban, la humillaban, se burlaban y su poca autoestima más y más quebrantaban.

Ella se escondía en los jardines, en los baños o debajo de las mesas…  siempre andaba por ahí buscando el rincón más oscuro, un rincón invisible que la protegiera de dos cosas: del maltrato del resto, y de la verguenza que sentía por ser quien era: “la rarita.”

De vez en cuando las chicas de cursos mayores se apiadaban al ver como las más pequeñas le golpeaban, la defendían y aquellas pocas veces ella se sintió amada.

Una de tantas veces sucedió algo que ella no esperaba: sus compañeras de curso a unirséles la invitaban; Confiada ella accedió y por un momento feliz y aceptada se sintió, más sin darse cuenta en la mascota de las otras se convirtió, y por su irreflenable deseo de “pertenecer” ella aceptó. 

Le pedían que ladrara, y ladró. Le pedían que gateara, y gateó. Le aventaban galletas al suelo, y ella con su boca las cogió… “buena perra”, le decían, y ella en su ignorancia feliz se sintió.

Al final la patearon, y su uniforme negro quedó. La escondieron en el baño, la encerraron y olvidaron, ella lloró pero nadie escuchó, y de tanto llorar sin darse cuenta se durmió.

  • ¿Qué haces aquí, princesa mía? – una voz la despertó. Ante sus ojos observó a un bello ángel que la tomó en sus brazos y con amor la levantó. Cuidadosamente su rostro limpió, y la miró fijamente hasta que ella habló:
  • Me engañaron y golpearon, me encerraron y olvidaron. Tengo miedo de volver, la gente conmigo suele ser muy cruel… No me entienden ni lo intentan, con desprecio y desagrado me ven. No tengo amigas, nadie me quiere, y aunque los golpes duelen, el rechazo es lo que más hiere. -El ángel la miró, y con su bella voz le aconsejó:
  • Allá fuera hay gente mala, y probablemente sientas tu alma destrozada, mas no dejes que corten tus alas, son las únicas capaces de salvarte ante tantas puñaladas. – el ángel le contó- El dolor que ahora sientes poco a poco te hace más fuerte, resiste y persiste, tranquila que aquí estoy yo. 
  • ¡No soy la más fuerte!– la niña replicó- sólo soy la rarita, con la que todo el mundo se desquita.– y una vez más lloró. Sin darse cuenta dentro de sus mismas lágrimas se ahogó, perdió la conciencia y todo se nubló.
  •  ¡Abre la puerta! – una amarga voz le gritó- ¡Abrela ahora o tu castigo será peor!- La niña comprendió que lo del ángel de un sueño se trató, y aún confundida su situación explicó. La maestra no le creyó y le amenazó con llevarla a detención, y fue entonces que ella lo supo: no había solución. Nunca nadie le creía, siempre la peor parte recibía, nada mejoraría, no valía la pena vivir en tal pesadilla. Se quitó su zapato y el espejo quebró, y con lágrimas en los ojos sus venas con el vidrio cortó. Del otro lado de la puerta el llanto cesó, la maestra asustada ayuda buscó… pero ya era tarde, la niña murió.  En la puerta del baño con sangre escribió:
  • Pudieron salvarme, pero nadie me escuchó, el rechazo duele, dolió demasiado y por fin me mató. Perdóname madre, perdona mi error, pero si así es esta vida, la muerte es mejor. Me voy con el ángel, mi dolor por fin cesó.

AdriannaRossi
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8 COMENTARIOS

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Hola Adriana, fuerte historia, pero al final eso debemos hacer... no dejar que nos corten las alas! Saludos.
jun 3
Pandora Verdandi
Hola, Adrianna. El título de tu entrada despertó sin pestañear mi curiosidad y mi corazón no pudo evitar encogerse de repente cuando comencé a leerla. Y es que, sí, lo que escribes es muy fuerte y triste, pero es una verdad que por desgracia muchas personas hemos sentido en nuestras carnes y somos conscientes de la carga emocional que todo eso conlleva. Si tú lo has vivido y podido superar, o conoces de alguien que esté en una situación parecida... Ánimo, nunca se está totalmente solo. Un beso y un gran abrazo desde el jardín del Edén.
jun 3
Luis Guadalupe
Hola Adrianita- Muy fuerte historia que refleja un problema que siempre ha existido en los colegios desde mucho tiempo atrás. Lamentablemente, parte de la "espontaneidad" de la adolescencia es demostrar que eres superior al resto y enfatizar esa estúpida creencia con quienes no pueden reaccionar, ya sea por pasividad o conformidad por el deseo de ser aceptado por la manada. Lo importante es meterse a la cabeza que lo que no mata, fortalece y enfrentar esos malos tratos. Lo curioso es que muchas veces, esos a quienes hacían bullyng. hoy son jefes de gente como la que le hacía la vida imposible en el colegio. Te mando un abrazo muy grande- LUCHO